Quizás te interese saber que como todo bartleby, estoy en el fucking dilema de elegir entre la literatura y el amor, entre la lectura y mi idolatría, entre mi escritura y mi espera.
Ya sabrás que este amor me tiene colgado de miles de teclas apretadas, de mil y una desechadas, todo por miedo.
El temor me abraza como el mar. Como una corbata que me aprisiona y me mata de a poco. Y me alimento de migajas, de metáforas en la lluvia. En el barro de mis zapatos, en la neblina. En ese abismo desconocido y solo tuyo.
Y la ausencia… (adoro esa palabra, la adoro) es sólo mía, de mí, de ti, de nadie más. Y te imagino viajando entre la punta de tus labios y tu corazón, entre Sucre y Cochabamba.
Dime, adorada Sofía, cómo encontrar un impulso para escribir, uno que sea suficiente para tan sólo escribir. Y no tu desconcierto que se va haciendo cada día más innombrable.
1 comentarios:
Quizás te interese saber que como todo bartleby, estoy en el fucking dilema de elegir entre la literatura y el amor, entre la lectura y mi idolatría, entre mi escritura y mi espera.
Ya sabrás que este amor me tiene colgado de miles de teclas apretadas, de mil y una desechadas, todo por miedo.
El temor me abraza como el mar. Como una corbata que me aprisiona y me mata de a poco. Y me alimento de migajas, de metáforas en la lluvia. En el barro de mis zapatos, en la neblina. En ese abismo desconocido y solo tuyo.
Y la ausencia… (adoro esa palabra, la adoro) es sólo mía, de mí, de ti, de nadie más. Y te imagino viajando entre la punta de tus labios y tu corazón, entre Sucre y Cochabamba.
Dime, adorada Sofía, cómo encontrar un impulso para escribir, uno que sea suficiente para tan sólo escribir. Y no tu desconcierto que se va haciendo cada día más innombrable.
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