martes, junio 14, 2005

18:30

Son las 18:30 ha trabajado todo el día y considera que un desliz laboral no será nada, otros días dio mas pero hoy no, hoy estira su mano sigilosa ante las posibles miradas que quieren esquivar pero no pueden, están siempre pendientes de todos lo movimientos, se da modos, viola al parlante con el extremo de los audífonos y aumenta el volumen. Para cuando tiene los audífonos en las orejas todo ha pasado tan rápido que nadie se percata del particular aparato que deforma su cabeza. Pero las miradas no importan ya!
La música y ella tienen conexiones karmicas que superan todo.

El sol sale para todos.

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