jueves, abril 19, 2007

Personajes de las inmediaciones de las calles Oquendo y Venezuela

Introducción

Antes que nada debo una disculpa por esta insulsa pretensión. Sobre todo porque dicha pretensión viene de una persona ajena a esta ciudad y por tanto ajena a todo lo que en estas calles ha hecho el tiempo.
Teniendo como principio el descaro y la necesidad de hacer de lo común letras, empiezo esta narración de los personajes de las inmediaciones de las calles Oquendo y Venezuela.

Como ya dije yo soy ajena a la ciudad, aun que debo reconocer que mi kilometraje diario por estas perpendiculares me da suficiente experiencia para hablar de ellas y sobe todo de sus gentes.

Por mi amigo Mario, he podido obtener algunos datos del surgimiento y proceso de estas calles, mismo que es vital para comprender a sus caricaturescos personajes.

Mi amigo Mario figura en los registros oficiales como un sujeto que merodea los tardíos cincuenta años, su fisonomía lo delata, pero su espíritu lo hace un coetáneo, es por esta razón que la información que ofrece es más valiosa que cualquiera.

"La ciudad terminaba en el hospital Viedma" dice Mario, mientras mira a través de vaso de cerveza rubia "Solo había árboles de manzana por esta zona".... hace una pausa y mientras una mueca burlona le suspende la comisura derecha y las cejas se le arquean "ir al Viedma que era el fin de la ciudad, era como ir al infierno, ".

Es bien sabido que ahora este Hospital es el más céntrico , "no había casi nada, solo maizales y árboles de fruta. Si pasabas el río Rocha ya estabas fuera de la ciudad" Toma un sorbo largo mi amigo. Parece que el pasado le agracia las facciones. Sonríe.

También me contó Mario que la ahora avenida Oquendo, era en realidad una calle muy angosta que fue ensanchada por un alcalde progresista que derrumbo sin miramientos las casas antiguas de aquel entonces, a pesar de la terrible oposición de vecinos y heroínas de la coronilla (denominación aplicada a cualquier mujer cochabambina con capacidades espartanas para hacer valer sus derechos, caprichos y deseos). El progreso pudo más que la estética y las casas se cayeron como naipes en pocos días.

Como sabiamente se dice "la historia se repite" pues el alcalde ya nos tiene 7 meses en la segunda ampliación de la Oquendo en la cual vecinos, y por supuesto las heroínas de la coronilla hicieron escuchar sus voces, sin ninguna respuesta.

La precoz urbanización de esta zona ha traído consigo personajes de todas las layas, colores y sabores. Su indefinida identidad entre avenida principal y calle de barrio chico se une a sus habitantes que la caminan, la viven y la sufren cada día. De sus vidas hay mucho que decir, sus palabras se estampan en el asfalto, sus pasos resuenan todo el día, desde los lunes bulliciosos hasta los feriados desiertos, este es un lugar donde muchas cosas suceden.

En las inmediaciones de las calles Oquendo y Venezuela las historias se trenzan y solo a veces se encuentran.

1 comentarios:

Beto Cáceres dijo...

Recuerdo que una vez entré a un internet cerca de allí, al irme, la muchacha que atendía me preguntó si quería un bolígrafo o un tampico. Sorprendido, escogí lo primero, como lo haría aquí. El calor y las paredes blancas de la Oquendo hicieron que me arrepintiera. Espero que se repita la historia para hacer siempre la misma elección.