miércoles, junio 27, 2007

Una noche de martes

No puedo pedir que apaguen el televisor, pero tampoco puedo dejar de leer, tengo mucho trabajo pendiente y confío en mi capacidad de concentración a pesar de la pesada voz de Fermín relatando la Copa América. Hubiera firmado el pedido de retirarlo como locutor para este evento, pero no sé si esto me hubiera ayudado a concentrarme.

Leo el ABC de los derechos humanos, los procedimientos que siguen los estados parte para firmar. Una a una las páginas frías de un documento informativo se van traduciendo en mi, no puedo dejar de pensar mas allá de las palabras. Cada párrafo es una interpretación que me hace pensar en el mundo, en el país. De fondo Venezuela mete el primer gol.

Los diversos documentos desde 1945 han ido especificando los derechos de las poblaciones mas vulnerables, pues si bien el documento inicial incluye a todo ser humano parece no haber sido suficiente para motivar acciones que alcancen a las personas mas afectadas por la naturaleza misma de sus pares. Gol de Bolivia.

Del documento inicial se desprenden otros dos que durante la guerra fría fueron cada cual considerado como bandera de Estados Unidos y la Unión Soviétiva respectivamente, uno declara la libertad y los derechos individuales y el otro defiende la igualdad de los derechos y oportunidades para todos. El canal puso debajo la pantalla dos pequeñas barras que hacen de medidores que marcan el porcentaje de llamadas que apuestan por Bolivia, marca 85% y justo al lado otra barrita que marca las llamadas que apoyan a Venezuela va en 15%. Gol de Venzuela.

A pesar de los múltiples esfuerzos de los estados partes y de todas las organizaciones que se han adherido a la Declaración de los derechos humanos estas solo quedan en buenas intensiones si no existe la voluntad de hacer efectivos los deseos de la humanidad. Igual que en el partido, pienso para mis adentros.

La declaración de los derechos humanos es igual al fútbol de la selección nacional, solo un cúmulo de buenas intensiones.

viernes, junio 22, 2007

"..Y un buen día surge de la tierra blanda, pesado de humedad, henchido de savia rencorosa, como un corazón tirado al suelo. En su actitud de esfinge hay una secreta proposición de canje, y la fealdad del sapo aparece ante nosotros con una abrumadora cualidad de espejo".

Arreola

miércoles, junio 13, 2007

El 8 de junio fue el cumpleaños de Jesus Torres

Estuve en Sucre el 8 de junio, mi madre me pidió que limpie un poco todos mis cachivaches del pasado. En el ropero gigante del cuarto con muebles antiguos que mi papá colecciona, está el ropero inmenso de los recuerdos. Empecé a sacar fotos, tarjetas, papeles inservibles que guardé y ahora no recuerdo porque, algunas ropas viejas que me juré nunca tirar, de repente en el fondo vi una caja de zapatos, de esa sí que no me acordaba, pero vos te acordarás pues dentro estaban tus zapatos viejos y un par de camisas, me dio gusto verlas ahí, me acordé de vos, del salar, de monterrey, abrí la caja cuidadosamente y tendí las camisas sobre la cama, como si por un magnífico acto de teletransportación podrías aparecer dentro una de esas camisas y tus pies perfectamente calzados en tu par de tenis viejos.
Saque muchas cosas de ese ropero, recuerdos buenos y malos, es tan bueno volver al pasado, estoy de acuerdo en que debo esforzarme por no olvidar, tal vez el recuerdo sea lo único que realmente tenga. Ahora que no nos escribimos tanto, ahora que yo no voy ni vos vienes, me da mucha nostalgia de ti y de esos tiempos de viajes.
Me gustó ver tus cosas en ese ropero justo el día de tu cumpleaños, no te olvides que aun hay muchas cosas en el salar que nos faltan ver y ese es un viaje pendiente que tenemos.

Con ganas de abrasarte

Sofia

PD: Tus camisas y zapatos siguen en el ropero.

lunes, junio 11, 2007

De regreso

Tengo los pies hinchados del viaje de 12 horas. Se me caen los párpados de sueño, pero comí muchos chocolates, festejé los 93 años de mi abuela, escuché los planes de jubilación de mi madre y cuando mi padre preguntó Quién es? le dije: la vieja Inés.
Me senté al sol a comer mandarinas y maní con tablitas de azúcar. El sábado por la noche repasamos la lista del curso, desde Aguirre hasta Suárez. Comprobé que efectivamente el cielo de Sucre es más azul, y me compré cochecitos de chocolate y sentí nostalgia del pasado.
Algo de mi está aun ahí flotando en la ciudad, en mi casa, en las calles, en la plaza. Ya me es difícil ver caras conocidas, ya son otros los dueños de la ciudad, pero no podría decir que la desconozco, más bien que ella con su silenciosa blancura me habla bajito y me endulza la amargura que me provoca saber que un tiempo felíz se ha ido.

lunes, junio 04, 2007

Hijos del frío

Es verdad que extrañas cosas ocurren temprano en la mañana. Con el invierno se retrasa el sol dando mas cabida a la oscuridad, estoy segura que ese movimiento del sol no puede quedar simplemente en un movimiento estelar, cosas extrañas ocurren en las horas en las que es día pero aun no sale el sol. Podría jurar que es en esos breves momentos en los que el micro H transforma su osamenta metálica por la de un mamífero gigante, que bufa por el escape lanzando su exhalación de diesel. El conductor no lo sabe pero no es más que un órgano en la biología del micro quizá su corazón, latiendo al ritmo de las paradas, cobrando, dando cambio, otra vez parada, sólo algún frenazo ocasional o la interferencia de otro conductor delante inmutan su rítmica función.
A las 8:25 de la mañana el micro H se convierte en un mamífero gigante que surca la ciudad con gran velocidad, es una hembra acostumbrada a parir, en cada parada sus hijos ocasionales salen de ella despedidos por la presión que ellos mismo generan, se expulsan uno a uno, lanzados al frío de la mañana. Su mala madre los deja, casi los lanza, pero ella sabe que los verá a todos mañana.

miércoles, mayo 30, 2007

A las 8:25 de la mañana el mundo se condensa en el micro H.

lunes, mayo 21, 2007

Kill Bill

Le dije que mi película favorita era Kill Bill.
Ah si?- me dijo mientras levantaba una sola comisura, adiviné que interpretó lo que le dije, por eso me apuré a responder.
-No es por hacerme a la interesante, no es que me guste la violencia ni las metáforas de anime - por qué tendría que aclarar esto, que piense lo que quiera, pero no puedo con mi carácter debo aclararlo- Es que esa mujer es en muchas ocasiones lo que yo quisiera ser. Es difícil de explicar, pero por ejemplo cuando estoy cruzando la calle y el semáforo está de acuerdo conmigo, pero un chofer hijo de su "$%& madre quiere pasarse, solo puedo llegar a proferirle un insulto que proveniente de mi, más que rabia o miedo inspira risa, pero si yo fuera como la Uma pararía el auto con las manos, sacaría al chofer por la ventanilla y mientras cierro el vidrio a modo de guillotina le recordaría los colores que su maestra de kinder no pudo enseñarle.

Pero dadas mis humildes condiciones físicas, no puedo hacer ni la octava parte de lo que podría hacer Uma. Pero más allá de lo que sucede en mis aventuras de peatón, cada día la comisura que sube es la de mi jefe, en él se encarna todos los enemigos del universo y debo desviar la mirada o buscar un recuerdo agradable para no cortarle la cabeza a pesar de mis precarias habilidades de defensa personal y el peligro de despido que encierra tal descarga de mis más profundos impulsos.

Mi amiga dice que debo ir al psicólogo que no es normal aborrecer tanto a alguien, es que la sola idea de conversar con un tercero sobre esta ira se me hace un honor inmerecido para él... ya sé , ya sé.. eso es lo que hago ahora.

miércoles, mayo 16, 2007

Teoría de la infelicidad

Es común escuchar los diferentes significados y atributos que se le asignan a la felicidad. En la imposibilidad de alcanzarla se le otorga características a gusto y placer de cada individuo. Existen desde las concepciones clásicas de la felicidad que se basan en creer que se trata de buscarla en la familia y en las simples cosas de todos los días, las haya también de las que ponen el tiempo como parámetro de su magnitud e intensidad, dichas definiciones apuntan a que la felicidad está determinada por los instantes, dicen los que sostienen esta teoría que se trata de un momento mágico-muchas veces imperceptible- que nos produce un estado de armonía plena. Pero al ser la mayoría de las veces imperceptible, no sabemos que se trata de la felicidad y para cuando nos damos cuenta ya ha pasado el instante, y nos hemos perdido - una vez más- de la felicidad. Afirman los adeptos a esta teoría, que en realidad uno no debe estar pendiente de sentir felicidad, pues la alerta de los sentidos para captar este momento, producirá el efecto contrario y lo disolverá sin que podamos percibirlo. Se deduce de está afirmación que en realidad no debemos saber cuando nos llegue la felicidad, pero inmediatamente surge la refutación: de no saber que estamos felices como podríamos sentir la felicidad? esta teoría antepone el saber como base del sentir, uno no siente hasta sabe que lo siente.

Del desafío que se constituye hilar fino el concepto de la felicidad, me atrevo a decir que la felicidad es en realidad el no saber. El que no sabe, es feliz. Puede tal vez entenderse que esta afirmación tiene una tendencia oriental en la que se pretende ser libre de necesidad y así llegar a la completa armonía. Pero humildemente confieso que no pretendo que mis meditaciones lleguen a tal profundidad. Considero sin embargo que el deseo es el motor de nuestra vida, pero mientras sea este más simple, más simple será de conseguir nuestra felicidad. Los niños por ejemplo, no se andan preocupando por compararse un libro o por conseguir la mirada de fulano o la lectura de sutano, su inocencia, su no saber, los hace felices, no se preocupan por la felicidad y por eso son felices.

La cuestionante surge entonces. Si fuimos niños, fuimos felices y si fuimos felices que es lo que nos volvió infelices? fueron los años?, la pérdida de la inocencia?, el tiempo?, la evolución? Considero que cada una de estas preguntas puede ser sólidamente argumentada sin embargo me inclino a creer que la infelicidad se inicia como consecuencia del momento de iluminación.
El momento de iluminación no es otra cosa que un segundo, o varios, pero se trata de un momento breve en el que uno descubre en sí una habilidad única, me explico con un ejemplo. Uno es un explorador en plena jungla, la jungla es la vida con todas sus lianas, flores exóticas, bichos de indescriptible físico, etc. en una mañana cualquiera el explorador descubre un pasadizo subterráneo, su espíritu aventurero le lleva a introducirse en las profundas cavernas, después de sortear algunos obstáculos, léase juego de ajedrez tipo JK Rowling y uno o dos buenos bichos de preferencia con ojos en las manos, llega a una cámara en la cual se encuentra un pedestal que sostiene una pequeña botella y dentro de ella un brebaje, que resulta ser la esencia del explorador, ese momento es el momento de la iluminación, el brebaje representa la función del explorador en el mundo, su razón de ser en el universo y al beberla se siente parte del cosmos y todas sus preguntas existenciales son respondidas. Sabe cual es su esencia, su lugar en el mecanismo universal.

Por su puesto que hasta aquí no hay nada de infelicidad, pero está comienza enseguida cuando el explorador en plena jungla descubre que en realidad su esencia se traduce en ser corredor de bolsa, mira los árboles que le han visto sus hazañas, mira las lianas, divisa el camino que debe machetear para salir de allí, y comprende que jamás será feliz, se arrepiente de haber bebido su esencia, hubieses querido no conocerla y ser siempre un explorador, pues aun que no le apasionaba su labor, le traía tranquilidad y una que otra aventura, además la posibilidad de enganchar con sus historias una que otra mira de pestañas largas.

La jungla es la jungla, y en ella no hay bolsa, ni corredores de bolsa, lo más cercano es el truque que realizan los nativos los domingos de mercados, decide comenzar por algo, pero su fama de explorador le exige seguir explorando y es su forma de subsistencia, nadie jamás lo pensaría como un corredor de bolsa. Se desalienta, sufre, hace cálculos por las noches para no olvidar sus conocimientos básicos. Sueña y a veces llora. No se queja de su vida de explorador, últimamente se ha ganado el respeto de los nativos y los colegas exploradores, los ojos de pestañas largas ya no se conforman solo con miradas, a veces se olvida del brebaje pero cuando pretende ser feliz reacciona en su cuerpo y le recuerda que él posee algo más para poner en marcha. El momento de infelicidad es aquel en el que uno descubre de lo que está hecho y se da cuenta que jamás podrá hacerlo, a pesar del optimismo y los ánimos de los amigos la verdad es apabullante. Esto no significa que no disfrute de la vida y sus dones, pero después del momento de la iluminación nunca podrá ser feliz como los niños, pues a diferencia de ellos sabe.

Existen los exploradores que han llegado a la puerta de la caverna, incluso algunos avezados que han enfrentado las bestias, pero solo algunos han vivido el momento de la iluminación. Este momento le garantiza a cualquiera la infelicidad. A pesar de la tristeza de saberse imposibilitado de alcanzar lo que uno quiere, la vida es en realidad lo único que permanece, y es generosa a su manera. Mientras los que nunca tuvieron un momento de iluminación son felices con los pasos de la vida, los que vivieron este momento jamás lo serán. Los exploradores temerosos se enamoran por primera vez y sienten auténtica felicidad, lo mismo les ocurre con algunos pequeños logros, el primer trabajo, el primer hijo o la pareja a largo plazo - sin importar demasiado el orden-, un auto a plazos y un sueldo honorable.

Sin embargo aquel que vivió el momento de la iluminación será esencialmente triste, se escuchará su risa y ante las payasadas de sus amigos será capaz de desentornillarse de risa, sin embargo sabrá en cada carcajada la imposibilidad que es su existencia y esto le hará en esencia triste.

Para que no sean todas malas noticias, aun creo que esta esencia triste encuentra algunas maneras de lamerse las heridas, por lo general están muy ligadas al arte ya todo lo que implique safar un poco de la realidad, léase sexo, drogas y rock and roll, al menos los tristes son creativos y aun que no compensa, reconforta.

viernes, mayo 11, 2007

Un mail no enviado

Disculpa esta lisura, pero entre al youtube y escucho feel y no puedo, no puedo quedarme sin escribir algo... perdóname, lo que siento me inunda, la música es el 80 % de la emoción y no la buscaba llego a mi con Robi Williams y yo, no sé que hacer, lo único que puedo es hacer de estos latidos letras...
perdoname.

sábado, mayo 05, 2007

La llamada

Sonaba el teléfono mientras yo subía las gradas, ese timbre era un taladro en mi oído, desde el principio pensé que no podría llegar a tiempo para contestar esa llamada, que tristeza saber que algo nacerá muerto , aún así tuve la reacción instintiva de apurar el paso, subí las gradas de dos en dos, intentando llegar, aun que sabía que cada 4 gradas sonaba un ring, y la gente no espera más de 5 antes de de colgar, me apuré, saqué la llave del bolso, ella al tanto de mi situación se encondía detrás de la libreta, debajo de la tableta de chocolate, un ring más, será el último no alcanzo, por fin te tengo maldita, la meto doy vuelta veloz, un ring, aun no han colango. Hola hola.... Hola, esta Lucía .... no número equivocado... a perdón.

De como le encuentro un sentido existencial a las burreras de la vida.

viernes, mayo 04, 2007

Un paréntesis

Me dieron ganas de estallar en un llanto de rabia,
de tomarte de la solapas, sin importarme que no uses camisa
Darte en el pecho un derechezo certero que haga escupir lo que has callado
y gritarte con la histeria que se apodera de mi los días de luna llena
Por que te fuiste!!

Pero el poder de mis dedos sobre las teclas me traen la cordura de responder con decoro, que tiene más de miedo pero de un miedo felíz.

Me gustan los reencuentros, espero que este sea uno.

viernes, abril 20, 2007

Personajes de las inmediaciones de las calles Oquendo Venezuela 1

Angel Maráz o el genio insomne

Mi hermana sostiene la teoría de que nuestra familia trae por herencia una capacidad de escucha que nos desborda, al punto que cualquier desconocido puede darse cuenta que nosotros escuchamos, y de repente sin más, a cualquiera que nos vea se le suelta la lengua.

Numerosas y variadas son las experiencias que nos ha tocado vivir al respecto: en una larga fila en el banco, un señor desconocido me contó con lujo de detalles la operación de próstata que le habían practicado, a mi hermana durante un viaje de minibus una humilde mujer le contó como se encontró un billete de cien dólares en un tacho de basura hace 20 años. De la misma manera cuenta mi hermana que un trotamundos de ojos verdes empezó a contarle sobre la paradoja que vivía al sentir nostalgia de su tierra y la imposibilidad de mantenerse en ella, en vez de quererle vender algo le regalo una pulsera. Las filas de espera para comprar matrícula en la universidad se convirtieron en grandes confesionarios donde los madrugadores llegaron a contar la penas mas hondas de su alma.

Aun que la teoría de mi hermana puede no ser cierta, existen circunstancias que me la confirman. Esto sucedió el día que conocí a Angel Maráz. Había decidido comer sola, aun que durante mucho tiempo consideré que comer sola era una de las cosas más tristes que uno pueda hacer, necesitaba tristeza, la tristeza hace bien, pero ese es otro tema.

Sobre la calle Venzuela se había abierto recientemente una pensión, la novedad hacía que este repleta de gente: curiosos, vecinos y todos iban a la pensión recién armada por una audaz cruceña y su familia que además del almuerzo nos tentaba con un olor a cuñapé recién horneado que inundaba el minúsculo lugar.

Tal vez fue mi curiosidad la que me llevó, más que mi deseo de soledad y tristeza, pero al ser la curiosidad compartida por todo el barrio el lugar se encontraba abarrotado, de esto me anoticié cuando estaba en medio de las mesas con una mirada vacilante, entonces alguien me dijo:
-Puedes sentarte aquí hijita- era Angel Maráz un hombre de tardíos cincuentas, mirada profunda, canas desordenadas, voz firme y sobretodo largo que aumentaba su altitud. Mis modales chapados a la antigua no me permitieron negarme.

- Angel Maráz, un gusto-me dijo mientras extendía la mano que apretó la mía con fuerza-Vivo aquí en la esquina de la Oquendo y Venezuela- dijo.
-Sí, he visto su casa me gusta- le dije reparando en los años que se le arrugan en la frente.
-Ja ja- rió Angel Maráz- todos dicen que parece la casa de German Monster.
-A mi me gusta, me parece que tiene personalidad-dije timidamente.
-Es que las cosas se parecen a sus dueños- dice Angel Maráz con una sonrisa intensa que me alegra- Sabes que en esa casa en realidad no vivo yo sino mis perros, tengo hasta hora cuatro, la Negra, el Boby, la Pelusa y el Flaco, los adoro a mis perros por eso les he sedido la casa. Sabes que yo soy de una familia muy conocida aqui en la ciudad, mi familia tiene muchas propiedades y casas, esta es una más de ellas, claro que no creerás nada de lo que te digo, pero mis padres, que en paz descancen, eran dueños de media cochabamba, por eso puedo darles esta casa a mis perros.
Claro que me hubiera gustado dársela a mi esposa, pero que quieres que te diga van cinco mujeres que me dejan, ya me dijo el psicólogo que tengo que tener mejor caracter con las mujeres, pero no puedo dejar de ser yo mismo, ese es uno de mis grandes problemas. Por eso tuve líos en la facultad de filosofías, sabes yo estudié matemáticas y luego filosofía, el conocimiento es una enredadera de la que no se puede salir, es como una vorágine que simplemente te atrapa. Yo era un docente reconocido pero las huevadas, disculpa que te hable así, no me las trago pueden decirme loco, desquiciado, lo que quieran pero soy yo ante todo. Bueno eso me costó la pega, la verdad ni la necesitaba solo quería estar mas con la gente, sabes que ahora soy muy retraido y estoy solo eso me esta matando, pero prefiero a tener que venderme a esa bola de pelotudos, disculpa mamita mis groserías de viejo. Y a vos que te gusta hacer?
-Leer- digo mientras cargo el tenedor con arróz.
- Ah! que bueno-dice Maráz alzando las cejas- pues en mi casa, o mejor diré en la de mis perros, tengo la enciclopedia británica, si te gusta leer estoy seguro que te va encantar, tengo toda la enciclopedia en ingles y español, es una maravilla, sabes que nunca me canso de revisarla, me parece que la habre hojeado completa por los menos unas 15 veces pero tengo una natural afición por las enciclopedias y los diccionarios. Puedes ir a verla cuando quieras. Con alquien claro, no sola, no vayas a creer que soy un viejo degenerado que quiero engancharte con una enciclopedia, además sería algo raro, de todos modos no lo haría pero creo que te gustaría ver la enciclopedia es preciosa, además tengo en la casa de los perros un laboratorio informático que me he armado, tengo una red dentro de casa de donde puedo sacar la información más actualizada. No sabes la atracción que siento por la tecnología y todo lo nuevo, hablando de nuevo viste el nuevo boliche que se insataló en la Venezuela casi 16 de julio, es un antro a todo dar, el chino, es el dueño es re cuate, me deja llevar mi trago, porque yo solo tomo singani, es una afición extraña ya sé pero es mi único vicio, es un buen tipo y algunas noches cuando ya estamos todos bien entrados en drinks- baja lavoz Angel Maráz y mete su cabeza entre sus hombros- saca un hiervita de la buena que tiene ahí escondida, deberías ir, se nota que tu tienes una mente abierta y de estas cosas no te escandalizas.

Mientras tomo mi último trago de refresco de tostada me dice- Pensarás que estoy loco, pero confío en vos se nota que eres una chica inteligente, gracias por escucharme ya nos estaremos viendo, no quiero aburrirte mas con mis historias de viejo, chau hijita, ya sabes cuando quieras ven a ver la enciclopedia, me dices y listo. un gusto conocerte.

Se despide Angel Maráz posando su pesada mano en mi hombro. Las tajadas de la mandarina fueron muy breves para poder elaborar toda la información que Angel Maráz me había dado sobre él y su vida, su casa fantasmagórica me gustaba, él me daba un poco de miedo, pero en lo que dura un majadito me había descrito su vida, sus mas profundas penas y las cosas que le suspendían las comisuras.

Desde aquel almuerzo nos vimos unos cuantos más, siempre me reservaba una silla y me hablaba durante todo el almuerzo de una cosa y otra que se ivan hilando en su mente. Sus temas de análisi, sus preocupaciones, sus intereses me parecían todos de alguien que estaba entre la mas absoluta verdad y la mas desquiciada locura... tal vez eran los mismo.

Mi miedo natural me llevó a disfrutar de escucharle, sin creerle demasiado, su genialidad desbordante en locura me asustaba un poco a la vez que me llamaba.

Cuando mi etapa de soledad terminó y dejé de ir a la pensión, solo veía a Angel Maráz por las noches con su sobretodo gris caminando las cuatro esquinas de la Oquendo y Venezuela seguido de sus perros, me saludaba con la mano desde lejos, en una ocasión me regaló paltas de su árbol.

A Angel Maráz casi solo se lo ve de noche por eso conoce los secretos de todos los del barrio, durante la noche escucha los ronquidos, llantos y suspiros, de saber tanto de la vida y la muerte, propia y ajena Angel Maráz tiene insomnio.

jueves, abril 19, 2007

Personajes de las inmediaciones de las calles Oquendo y Venezuela

Introducción

Antes que nada debo una disculpa por esta insulsa pretensión. Sobre todo porque dicha pretensión viene de una persona ajena a esta ciudad y por tanto ajena a todo lo que en estas calles ha hecho el tiempo.
Teniendo como principio el descaro y la necesidad de hacer de lo común letras, empiezo esta narración de los personajes de las inmediaciones de las calles Oquendo y Venezuela.

Como ya dije yo soy ajena a la ciudad, aun que debo reconocer que mi kilometraje diario por estas perpendiculares me da suficiente experiencia para hablar de ellas y sobe todo de sus gentes.

Por mi amigo Mario, he podido obtener algunos datos del surgimiento y proceso de estas calles, mismo que es vital para comprender a sus caricaturescos personajes.

Mi amigo Mario figura en los registros oficiales como un sujeto que merodea los tardíos cincuenta años, su fisonomía lo delata, pero su espíritu lo hace un coetáneo, es por esta razón que la información que ofrece es más valiosa que cualquiera.

"La ciudad terminaba en el hospital Viedma" dice Mario, mientras mira a través de vaso de cerveza rubia "Solo había árboles de manzana por esta zona".... hace una pausa y mientras una mueca burlona le suspende la comisura derecha y las cejas se le arquean "ir al Viedma que era el fin de la ciudad, era como ir al infierno, ".

Es bien sabido que ahora este Hospital es el más céntrico , "no había casi nada, solo maizales y árboles de fruta. Si pasabas el río Rocha ya estabas fuera de la ciudad" Toma un sorbo largo mi amigo. Parece que el pasado le agracia las facciones. Sonríe.

También me contó Mario que la ahora avenida Oquendo, era en realidad una calle muy angosta que fue ensanchada por un alcalde progresista que derrumbo sin miramientos las casas antiguas de aquel entonces, a pesar de la terrible oposición de vecinos y heroínas de la coronilla (denominación aplicada a cualquier mujer cochabambina con capacidades espartanas para hacer valer sus derechos, caprichos y deseos). El progreso pudo más que la estética y las casas se cayeron como naipes en pocos días.

Como sabiamente se dice "la historia se repite" pues el alcalde ya nos tiene 7 meses en la segunda ampliación de la Oquendo en la cual vecinos, y por supuesto las heroínas de la coronilla hicieron escuchar sus voces, sin ninguna respuesta.

La precoz urbanización de esta zona ha traído consigo personajes de todas las layas, colores y sabores. Su indefinida identidad entre avenida principal y calle de barrio chico se une a sus habitantes que la caminan, la viven y la sufren cada día. De sus vidas hay mucho que decir, sus palabras se estampan en el asfalto, sus pasos resuenan todo el día, desde los lunes bulliciosos hasta los feriados desiertos, este es un lugar donde muchas cosas suceden.

En las inmediaciones de las calles Oquendo y Venezuela las historias se trenzan y solo a veces se encuentran.

miércoles, abril 11, 2007

Un martes de cumpleaños

A través de la copa de vino te veo,
después que todas las formalidades han sido borradas por el licor de uvas, que nos envuelve y desenvuelve en risas.
Después de eso te veo.
"No me gusta el mundo" digo en tu oído, y aun que no sé si me escuchas, sé que tratas, tratas de entenderme.

Lo sé no soy una persona fácil, algo salió mal en mi que me saca de las corrientes comunes, y en una fiesta donde todos rien y se beben la vida, no puedo más que ver lo triste que es este mundo y nosotras sus gentes.

El Jose se puso felíz muy pronto, le ayudó el vino y una niña preciosa de ojos verdes, los demás contaron chistes, se buralron de la vida, se mojaron de vino, papas fritas y aceitunas.

Yo me presté del Jose un libro que venía buscando desde hace mucho, le regalé otros dos que pronto me prestará.

Es verdad, para escribir hay que ser esencialmente triste, aun que me río de los chistes y bebo vino, la tristeza se ensarta en mi y me hace ver con sus ojos.

Solo en estas letras, tristes letras, encuentro sosiego.

miércoles, abril 04, 2007

Copiando a Vilma

"...Y es tu voz
la que hace rodar
mi nombre
por mi espalda"

Vilma Tapia

martes, abril 03, 2007

Olor a otoño

Si pudiera hacer algo, me hincaría a llorar mi tristeza de día nublado.
No desearía mas que todo salga como agua por mis ojos, no puede ser que todas estas penas sin sentido me estrangulen la garganta y me eviten mirar a los ojos.
Es verdad... la tristeza tiene algo que me atrae a ella, no puedo dejarla, si no viene yo voy a ella.

Dame sencillamente, lo que mas te guste... dice bersuit.

Y yo no puedo dejar que esas letras y voces me vayan llenando la copa de agua salada que rebalsa mis ojos
El esfuerzo te afea... la vida pierde la gracia para el que olvida celebrar...
La tristeza me da ganas de fumar
como se hace notar el otoño
cómo sera el invierno
podré esta vez, sobrevivir a julio?

Caminando al trabajo en un día nublado

No debería haberme desayunado tantas poesías juntas, tengo como una indigestión que no me permite escribir nada muy coherente.
Quería escribir sobre las cosas que suceden en la esquina oquendo venezuela, pero percibo cierto silencio que me encoge las ganas.
Me pregunto si será intencionado o sólo accidental este silencio tuyo.

jueves, marzo 29, 2007

Mirando árboles

El sueño de una noche de viaje y las hormonas atolondradas forman una peculiar combinación, un brebaje que debe ser de un color a la vez denso y transparente. Esa extraña combinación se aremolina en mi vientre, me agita el pecho, me cierra los ojos y sale por mis dedos que presionan teclas como única necesidad de ver llenarse un espacio blanco.
El sueño siempre ha sido o mi mejor aliado o mi peor enemigo.
De la ventana veo las paltas maduras que me sonríen, los picos agudos de tierra y viento, algunos pálidos otros rojos, no están más.
Fue difícil buscar un árbol favorito en La Paz, pero creo que aun es muy pronto para decir.

lunes, marzo 26, 2007

Una oveja en la ciudad

Llegué de madrugada, la ciudad aun adomercida no parece tan feroz temprano de mañana. "Me quedo en la calle 12" digo para no parecer foranea y pago con 5 pesos por que no se en realidad cuanto es el pasaje.
La avenida que en mi mente era un río bravo de autos y gente late apenas con esta luz gris de madrugada.

De Sopocachi a Irpachi , de Calacoto a Achumani, todos los barrios de esta ciudad son una exploción en mi boca.

Miro esta ciudad con el asombro de la gente del campo, me veo en sus vidrios azulados, en sus precios astronómicos, en sus caras de frio y de sol, no puedo conmigo, mis pasos me llevan a una librería perdida en un rincón, no tengo plata, pero siempre necesito respirar libros, ese espacio de silencio y quietud no logro encotnrarlo en otro lugar.

Luego en el internet de una calle desconocida, me pierdo, escribo, ponen una música horrible y sé que es tiempo de irme.

Pd. Creo que en la Paz tambien podría encontrar un árbol favorito

viernes, marzo 16, 2007

Son Nuevos